Aprender a tomar
vino, si uno pone empeño, puede llevar treinta años?
En el sótano de
1884 se encuentran mas de 600 etiquetas de vinos argentinos, y doce mil
botellas, casi todas a la venta en nuestra carta y otros en guarda, es allí
donde codo a codo se encuentran los mejores y reconocidos jugos de nuestras
vides en compañía de otros que quisieran serlo. Nuestro lema es que un vino que
aun no esta logrado debe también tener
un espacio en nuestra carta, todo sueño en construcción merece muchas
oportunidades, en estos diez años de actividad mendocina hemos visto pequeños
vinos ir mejorando año a año y eso nos llena de orgullo.
Podrá consultar nuestra extensa carta online, donde
más allá del año y varietal del vino encontrará
una amplia información sobre el viñedo, su altura, el enólogo etc.
En homenaje a
Francia como líder de sutileza y máxima
elegancia en la elaboración del vino, poseemos algunas etiquetas de las míticas
cosechas de Burdeos de los años 82 y 85 y otros de la Borgoña, solo para
recordarle a los productores del Nuevo mundo que no debemos olvidar el extenso
pasado Galo y que el vuelco logrado por las nuevas regiones vitivinícolas, con
su nuevas tendencias y excelencia, distan aún, de aquella fineza Francesa que hacen de sus mejores vinos y
añadas una experiencia que va mas allá de la gastronomía y el placer, para
convertirse en un pensamiento intelectual, comparable con la filosofía y las
artes.
Algunos críticos
y medios de comunicación vitivinícola han logrado formar en los últimos quince
años una nueva generación de gusto del vino, en ella, parece que el paladar va
hacia un producto único e universal. Creemos que esta tendencia deberá
revertirse y aquellos que logren con esfuerzo mantener su identidad de
pensamiento y hacer, lograran cuidar de aquel tesoro que es, que un vino debe
ser el reflejo del pensamiento de una mujer o un hombre. Luchar por una
convicción, por los rasgos de un terruño, por el silencio de la paciencia, mantendrán
vivo el oficio de aquella artesanía que a veces puede llegar a ser arte.
Como
consumidores debemos buscar y respetar aquel individualismo de hacer, que
reflejado en un vino defiende la identidad de una región.