Para el proyecto de arquitectura fue convocado el
Arquitecto Pablo Sánchez Elia quien respetando el diseño del edificio y sus
elegantes salones, ubico un comedor privilegiado que mira a nuestra terraza y
jardines a través de unas enormes y antiguas ventanas de hierro. Las paredes
tomaron el color púrpura de los vinos de Mendoza utilizando para ello tierras
andinas. Se conservan en romances, las
antiguas arañas de opalina turquesa de origen italiano, los pisos
originales de damero y el silencio de un edificio que disfruta de varias
hectáreas en el centro de la ciudad.
La decoración estuvo a cargo de Laura Orcoyen quien logro
arropar en alegrías de colores y matices, los salones y el bar, encontrando un
claro homenaje al púrpura del malbec, con un enorme cuadro alegórico al rey Baco.
Cabe destacar las cuatro gigantes lámparas de pie
niqueladas con pantallas de papiro que resaltan la altura de los techos con más
de seis metros.